En camino con Sammy Jo: Mi primera vez boxeando

Op pad met Sammy Jo: Mijn eerste keer boksen

El 22 de octubre entré por primera vez a una clase de boxeo en el Martial Arts Center. Después de mi anterior entrenamiento de MMA, tenía curiosidad por descubrir qué podía ofrecerme el boxeo. La clase, que duró de 17:00 a 18:00, fue dirigida por Siebe, un entrenador que ya conocía de mis sesiones de MMA. Con una mezcla de nervios y emoción, comencé mi primer entrenamiento de boxeo. Y aunque fue todo un desafío, regresé a casa con una gran sensación de satisfacción.

Un buen comienzo empieza con un calentamiento adecuado

Comenzamos el entrenamiento con un calentamiento. Siebe nos hizo hacer shadowboxing con diferentes ejercicios entre medio. Después pasamos a hacer flexiones. Las flexiones fueron duras para mí (seamos sinceros, no son mi punto fuerte), pero seguí adelante. El ejercicio consistía en hacer cinco flexiones, bajar lentamente, volver a subir y luego mantener la posición baja durante diez segundos. Repetimos esto cinco veces. Suena sencillo, pero dejó mis brazos y hombros ardiendo.

Aunque el calentamiento no fue muy largo, fue más que suficiente para activarme. El shadowboxing me ayudó a encontrar concentración, y las flexiones prepararon mis brazos para la parte más intensa del entrenamiento.

Perfeccionar la técnica para obtener mejores resultados

Después del calentamiento pasamos a los drills, donde comenzó el verdadero trabajo. Empezamos con la base: jab, cross; jab, jab; cross, cross. Como éramos un número impar, practiqué alternando entre Siebe y el saco de boxeo. Siebe me dio consejos para mejorar mis golpes. Por ejemplo, me explicó que debía extender más el jab y demostró por qué era importante.

El siguiente ejercicio fue más desafiante: gancho izquierdo, uppercut izquierdo, gancho derecho y nuevamente gancho izquierdo. Aunque mi gancho derecho salía bastante bien, todavía podía mejorar. Fue muy agradable tener un entrenador que prestara atención a los pequeños detalles.

Crecer aprendiendo de los demás

A mitad de la clase llegó un chico con quien pude entrenar. Lleva aproximadamente tres meses practicando boxeo y fue interesante aprender de su experiencia. Trabajamos el juego de pies mediante un ejercicio específico. Durante tres minutos, una persona movía el brazo de un lado a otro a un ritmo constante mientras la otra lanzaba golpes. (Un verdadero reto para el hombro).

El primer minuto lanzábamos dos golpes al cuerpo, el segundo minuto tres golpes y en el tercero cuatro o más. Este ejercicio estaba diseñado para mejorar el timing y el desplazamiento. Se sentía casi como un juego, pero al mismo tiempo noté lo importante que era coordinar bien mis movimientos. Aprendí a reaccionar rápido y a entrar y salir correctamente durante la acción.

Sparring: cuando la teoría se convierte en práctica

Al final de la clase llegó el momento del sparring. Sinceramente, me parecía bastante emocionante y un poco intimidante. El boxeo es diferente al kickboxing y sabía que había varios chicos con experiencia. Aun así, decidí aceptar el desafío y, antes de darme cuenta, ya había hecho cinco rounds de dos minutos.

Fue extraño poder usar solo los puños y no las piernas, ya que en el kickboxing las patadas son fundamentales. Aun así, mantuve la concentración y, por suerte, todos los compañeros con los que hice sparring fueron muy respetuosos. No hubo actitudes competitivas negativas, algo que quizás había esperado un poco antes de empezar. Lo que más noté fue que los boxeadores se mueven de una forma muy distinta a los kickboxers. Aunque parece lógico, realmente lo entiendes cuando estás frente a uno. Fue una experiencia muy educativa y desafiante.

Un ambiente agradable y positivo durante la clase

Lo que más me llamó la atención durante mi primera clase de boxeo fue el ambiente relajado del grupo. Siendo la única chica en una clase llena de hombres, podría haberme sentido incómoda, pero fue todo lo contrario. Todos fueron amables y el recibimiento fue muy cálido. Al final del entrenamiento, varios chicos se acercaron para despedirse chocando los puños, incluso aquellos con los que no había hecho sparring. Esto me dio una sensación de aceptación y respeto que hizo la experiencia aún más especial.

Al terminar la clase estaba completamente agotada, pero fue una sesión increíblemente divertida. Aprendí mucho y me sentí cómoda dentro del grupo. Los consejos de Siebe, mi compañero de entrenamiento y el ambiente positivo del Martial Arts Center hicieron que saliera del gimnasio con una gran satisfacción.

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1 comentario


  • Minko

    Wat een leuk en eerlijk verslag! Het doet me echt beseffen dat boksen zoveel meer is dan kracht. Focus en timing zijn minstens zo belangrijk.


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